Seis ejercicios para no engordar a pesar de sus genes, según la ciencia

Por encima de la dieta o el ejercicio, en 2015, la revista Nature confirmó que la genética es el factor que más influye en el sobrepeso y la obesidad. Sin embargo, para controlar el almacenamiento excesivo de grasa, muchos especialistas se centran en acabar con los malos hábitos dietéticos y el sedentarismo.
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Un nuevo estudio, liderado por la Universidad de Taiwan, revela qué tipo de actividades son las más eficaces para frenar esta enfermedad crónica. La investigación ha sido elaborada en 18.000 personas de entre 30 y 70 años, que formaban parte de una base de datos china de investigación biomédica.
Publicado en la revista PLoS Genetics, el trabajo confirma que practicar jogging (correr de forma más pausada) era la mejor forma de controlar la obesidad, seguida de otros deportes como el ciclismo de montaña, el senderismo, la marcha atlética, ciertas modalidades de baile y el yoga.
Según los autores, estos deportes ayudan a reducir el índice de masa corporal (IMC) en individuos, cuya genética les hace más propensos a tener un peso excesivo. Pero, ojo, habría que practicarlos de forma regular, es decir, tres veces a la semana, durante al menos 30 minutos.
Por otra parte, actividades como el ciclismo, los estiramientos o la natación no evitan los efectos de tu genética sobre la obesidad. “Con los estiramientos se consume menos energía y la natación estimula el apetito”, explica Sinc Wan-Yu Lin, principal investigador del estudio.
Aruba, esa isla de colores, no es solo playa
Aruba es una isla de colores. Están los obvios: el azul de muchos tonos del mar que baila al son del viento, el blanco de sus playas de arena suave, el verde de los fofotis, unos árboles de la familia del mangle, de tronco arremolinado que hacen resistencia a las corrientes en Eagle Beach y son hogar de las tortugas que anidan en arena.
Hay otros tonos menos obvios, pero igual de atractivos: los ocres del desierto, el negro de la piedra contra la que choca el mar al norte de la isla, el dorado de las rocas gigantes y el verde intenso de las pencas de aloe.
Claro que hay playa y sol, la costa hotelera tiene todo para el turista: restaurantes, bares y discotecas, planes para distintas personas y familias. Desde los paseos en catamarán por la costa o actividades acuáticas hasta los recorridos por el centro de la capital, Oranjestad.
Aruba también es desierto y aventura, vale la pena recorrerla en boogie o en jeep fuera de la carretera. Lo resalta Eduardo Muller, de ABC tours: “Mucha gente habla de las playas, pero la isla tiene una parte desértica muy interesante. Hay que conocerlo para ver la isla como la vería una persona de la isla”.
Conocer las ruinas de la mina de oro al este de la ciudad de Santa Cruz o el faro California desde el que se divisan las casas y campos de golf del norte de la isla son planes para dimensionar la isla en todo su potencial. Los contrastes entre el azul cristalino de Palm Beach y las áridas llanuras que componen el paisaje del noreste de la isla donde los nativos pescan sentados al borde de los acantilados mientras el aire golpea con fuerza la roca maciza enriquecen la experiencia turística.

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